Restaurante Recomendado
Restaurante de la semana: Ocho7ocho
Se llega a una casa sin cartel, con una gran puerta. Para entrar hay que tocar timbre. Al pasar, sorpresa, los espera una barra de ocho metros de largo.
- 01.12.2011
- Raquel Rosemberg
Thames 878 | 4713-1098
Todos los días, de 20 al cierre
Tipo de cocina: bar y de producto
Los creadores de esta casa porteña, tradicional, son Julián Díaz y Florencia Capella, diseñadora, que hoy es su mujer. Juntos encontraron esta antigua mueblería con taller allá por el 2002 y la transformaron en un gran bar de cocina básica no muy elaborada. Al año, el boca en boca hizo que este espacio fuera tomando su característica actual: un bar con una de las mejores barras de la ciudad y una muy buena cocina. Lo que hay que aclarar es que Julián por esa época sólo tenía 22 años, estudiaba arte y era un fanático de los tragos y las novelas policiales. Cuando la Argentina se hundía, decidió largar los libros (tiempo después hizo la carrera de sommelier) y apostó todo lo que tenía en este sueño: el bar que siempre deseó tener cuando leía a Dashiell Hammett y a Chandler.
Nos centraremos en especial en el restaurante. El espacio es una casa chorizo de 1898 que estuvo dividida y fue modificada para emplearla en la carpintería. Conserva el zaguán con pared revestida en mármol de Carrara que se continúa con ladrillo a la vista, porque el revoque estaba mal y así quedó, al igual que el techo de bovedilla. También hay un patio cubierto con claraboya en el que armaron un living y mesas, con hogar a leña para los días fríos. Hay diferentes sectores, todos con mesas en las que se puede comer, de domingos a jueves hasta las 24, y viernes y sábados hasta las 3. La carta de coctelería contempla clásicos e innovaciones; amargos, secos intensos y Bloody’s o tónicos, entre muchas opciones. Se puede pedir en la barra o en las mesas, y siempre el trago se completa delante del cliente, aun en la mesa.
La cocina está a cargo de Magalí Zanchi, que propone un menú sabroso. Para empezar hay pincho de chipirones, papas con pimentón y oliva; camarones rebosados picantes; buñuelos de queso; minitortilla de papa al horno con queso brie y rúcula; o tabla de quesos y fiambres. Otra opción es la famosa y deliciosa hamburguesa de cordero, con panceta, tomate y cheddar o con morrón asado, rúcula y queso brie. También hay otros sándwiches, como el de ternera, tomates asados, queso criollo y hojas verdes. En principales, no perderse los ravioles caseros de calabaza, queso pepato y almendras, en manteca de salvia y lima, o los tagliatelli frescos con frutos de mar, olivas negras y peperoncino.
Hay propuestas de pescados, como pesca del día con chimichurri de naranja. Tanto las carnes rojas como las blancas pueden acompañarse con papa rellena de panceta, cebolla y cheddar o vegetales asados. En postres, muy recomendable: la crème brûlée de Torrontés. Pero aquí no se termina la visita, una puerta se abre a otra barra con más mesas. Ambiente de bar, música y luces más bajas.

