Restaurante Recomendado
Restaurante de la semana: Obi Bar
Lucio QK Farías es un precursor de los sabores orientales en Buenos Aires. Volvió al ruedo en un espacio con propuestas innovadoras y sabrosas.
- 31.05.2012
- Raquel Rosemberg
Av. Santa Fe 5259 | 4777 8279
Lunes a sábado, noche
Tipo de cocina: oriental
Cuando, hace muchos años, Lucio preparaba sushi o los –hoy tan comunes– salteados al wok, tenía que explicar de qué se trataba. Era un asiduo visitante del barrio chino cuando en la calle Arribeños había un solo supermercado y dos o tres restaurantes. Pasó el tiempo, sushis y salsa de soja no necesitan presentación, ni tampoco el jengibre. A su vez, Lucio tuvo varios emprendimientos hasta que decidió hacer realidad un proyecto que venía imaginando y que le costaba concretar: armar un noodle bar porteño. La idea de Lucio es ofrecer una carta corta, pero cambiante, con platos muy sabrosos y a precios posibles, siempre dentro de un marco manejable. Encontró el local y lo ambientó en tonos del rojo, negro y blanco, con láminas japonesas y una gran imagen de un samurai mutante; imagen, cuenta, que lo acompaña desde siempre. Este personaje se relaciona con el de la imagen de Obi-Wan Kenobi, el sabio luchador de La Guerra de las Galaxias, admirado por su hijo Ivo (y por Lucio), que a su vez, por llamarse Obi, le permitió jugar con: Ivo-Obi y darle nombre al lugar.
Un juego de espejos en los laterales da profundidad, la calidez se acentúa con la muy buena elección de la música y una iluminación adecuada, que convierten a esta casa en una experiencia agradable, que el boca a boca hizo conocida.
La propuesta, explica Lucio, está inspirada en los noodles bar de Nueva York, como Momofuku y los innumerables nipones. Pero, además de preparar varios bols con diferentes fideos, la idea es poder degustar una cocina en la que se nota el manejo de las especias y los contrapuntos que requiere este tipo de gastronomía. Lo ideal es preguntar por las tapas del momento, anunciadas en la pizarra. Se puede comenzar por riquísimas giosas acompañadas con una salsa, tori thai, agedashi tofu, veggie de hongos, langostinos hot y un kakiage de mar (falso tempura) delicioso que hay que probar. También hay ensaladas.
Los principales cambian, pero se impone probar alguno de los platos de noodle (fideos), la especialidad de la casa, como los soba saltados con jengibre, chili, champiñones, shiitakes y nira o los udon salteados con panceta y langostinos (riquísimos). También muy buena la tirita de asado de cerdo con salsa barbacue spicy. Otra opción es el tofu steak, dorado a la plancha con vegetales y arroz salteado o el calabaza curry. Para el final, triffle de frutas rojas, mousse de chocolate o arroz con leche, coco y crocante. Quienes aún no estén familiarizados con los términos pueden consultar el glosario impreso en la carta. El final, cuando llega la cuenta, aporta otro de los datos del por qué del éxito de Obi Bar, es uno de los lugares con mejor relación precio-calidad. Como diría Obi-Wan: que la fuerza lo acompañe.

