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Restaurante de la semana: Nectarine

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Nota creada el 21.12.2011 Por Raquel Rosemberg Bookmark and Share

Nectarine cumplió 13 años y lo celebra con grandes cambios. El comensal está invitado a festejar. Lo espera una renovación total, desde la casa hasta el menú.

Vicente López 1661 (Pasaje del Correo) | 4813-6993
Lunes a viernes, mediodía y noche; sábados, noche
Tipo de cocina: de mercado


Renovarse es vivir. Y un soplo de aire fresco es lo que se siente al entrar a este restaurante. Durante su primera etapa fue un espacio casi de culto, al que se accedía con una sensación ceremonial, muy acartonada: era uno de los mejores espacios de la ciudad y, sin embargo, no era adoptado con asiduidad. El nuevo Nectarine, desde la entrada hasta el último paso, invita a volver por más.
La escalera recibe con rojo shocking, en paredes y techo, y conduce a un hall con luz natural. El salón es gris topo, con detalles en blanco. Un espacio más íntimo y un gran apartado: la cava, realizada en madera de cedro y ambientada como la mesa del chef, la que en los grandes restaurantes se arma en la cocina. Toda la ambientación está muy bien iluminada, con luz cálida, combinando lámparas reflectoras y apliques de pared.
La cocina no se quedó atrás con los cambios. Rodrigo Sieiro dejó de lado las preparaciones preciosistas, con múltiples sabores, para ofrecer platos menos complejos, más rotundos. Antes, dice, me quemaba la cabeza por la estética. Hoy pongo el acento en encontrar los mejores productos, orgánicos, y algunos toques, el lema de esta etapa es “menos es más”. Para lograr esto, cada plato tiene lo que tiene que tener: no le falta ni le sobra nada, un equilibrio perfecto en una de las mejores cocinas que hoy ofrece la ciudad.
Rodrigo rastreó productores que le proveen vegetales, brotes y flores, y consigue carnes de excelente calidad. Todo se presenta en una carta corta, que tiene la originalidad de no estar dividida en entradas y principales. Hay una secuencia de platos y cada uno se arma su menú con la ventaja de poder pedir medias porciones y así probar más variantes. Difícil recomendar, todo es muy rico: calamaretis rellenos de risotto de hongos con pesto de pecans; caldo y salchicha de mar, con capelletis de ricotta sutiles; gnocci de papa con espárragos, tomates confit, almendras y alcauciles confitados (¡espectaculares!), entre otros. También recomiendo el cordero con canelón (sin masa) de repollo, cebolla colorada y berenjenas en punto perfecto, con un ligero perfume a flores de cilantro.
Los postres no bajan el nivel: crocante de cereales y chocolate con pieles de pomelo; cremoso de chocolate y streusel de avellanas con frutas tropicales; curd de maracuyá y sorbet de coco.
Los vinos están en sintonía con la propuesta, la confección de la carta y su manejo están a cargo de Paz Levinson, quien los presenta nombrando a los enólogos y bodegas, y dando información poco usual para quienes deseen saber más. A su vez, organiza catas verticales con algunas de las joyas que conserva en la cava. Dejarse guiar por ella es la mejor opción para una experiencia perfecta. Otro detalle de la nueva etapa son sus precios más amables, una suma de factores que sí altera el resultado para regocijo de los gourmets.