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Restaurante de la semana: Mercado Central

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Nota creada el 06.01.2012 Por Raquel Rosemberg Bookmark and Share

Hace poco más de un año, esta esquina abandonada de Vicente López se  transformó en un restaurante de referencia para vecinos y paseantes.

Av. San Martín 898, Vicente López | 4791-7168/4718-0913
Martes a domingos, de 9 al cierre
Tipo de cocina: moderna internacional


Cuatro amigos (Gonzalo de Dominicis, Mariano Gómez, Nicolás Lanzillotta y Jorge Noguera) provenientes del mundo de la hotelería, el marketing y la arquitectura, decidieron cambiar el rumbo de sus vidas y apostar por la gastronomía. Encontraron un local que hace muchos años fue un vivero famoso, la quinta del señor Franke, el mayor cultivador de orquídeas de Buenos Aires, y que luego fue abandonado. Lo rehicieron de cero. La reforma, a su vez, aportó lo suyo: buscando muebles antiguos y arreglándolos, los dueños de casa quedaron tan conformes que decidieron, además de ambientar el lugar con ellos, ponerlos a la venta. A su vez, crearon un corner con delicatessen y vinos, que también están a la venta. Adentro, el ambiente del salón es diáfano, con laterales vidriados, mesas muy espaciadas, gran barra, decorado con cocina de fundición y otros objetos antiguos, como balanzas (todo a la venta).
Para la cocina lo tenían claro: la elección debía ser la correcta, sin fijarse en presupuestos. Convocaron a Gastón Boga Michaud, ex O’Farrell, con experiencia en el restaurante Celler de Can Roca, en Cataluña, un joven talentoso, con mucho empuje, que prioriza los productos de estación, con toques clásicos de la cocina francesa e internacional.
Al mediodía hay un muy buen menú y una propuesta de sándwiches y ensaladas enormes. Probar el lomito completo, los paninis y tartinas. Por la noche, la propuesta se sofistica: hay provoleta de cabra, jalea de papaya, polvo de olivas negras, hojas de rúcula; empanada de lomo cortado a cuchillo, frita o al horno; la ensalada Buenos Verdes, con vegetales, panceta ahumada crocante, tomates confit, almendras tostadas, croutones de focaccia, mostaza de Dijon y miel de acacia o vegetales y queso brie, con peras caramelizadas con jamón de pato moulard y reducción de aceto balsámico. En principales, bondiola de jabalí, salsa de morcilla y manzana granny smith, vegetales asados con reducción de aceto; risotto de hongos (shiitake, portobellos, champiñones, gírgolas, funghi porcini); jamoncito de pollo relleno con hierbas y cítricos, cebolla caramelizada, papa rosti y salsa gravy; salmón rosado del Pacífico en costra oriental, jengibre encurtido, sauteuse de verduras y salsa indostaní; unos muy ricos raviolones de langostino, crema de lima, lemon grass y eneldo; gomashio de sésamo negro (¡ni se le ocurra pedir queso!) o agnolotis de calabaza, manteca de salvia, alcaparras fritas y escamas de queso sbrinz.
Los postres no se pueden obviar: texturas de chocolate, du glace de chocolate blanco, mousse de chocolate con leche, húmedo de chocolate semiamargo, o strudel tibio de manzanas y helado de vainilla, pan crocante de especias y miel de acacia con amapolas.