Restaurante Recomendado
Restaurante de la semana: Cruz Diablo
Un espacio que se reinventó cambiando totalmente la propuesta: de bar hasta la madrugada, hoy ofrece carnes grilladas y un clima menos trasnochador.
Fitz Roy 1715 | 4771-9926
Martes a sábados, de 18 al cierre
Tipo de cocina: porteña
“Cruz diablo sálvanos del mal, de la cosecha perdida, de los malos augurios, los amores rotos. Aléjanos de los demonios y quédate. Cruz Diablo quédate”, Anónimo. Esta plegaria es la que marca una nueva etapa en este restaurante que supo ser Freak Roy, pioneros en la movida palermitana. Pero los entonces jóvenes crecieron y ya no están para tener un local abierto hasta altas horas. Por esa razón, armaron este proyecto.
La casona fue reciclada, pero ahora la barra da a la vereda, por lo que se puede tomar o comer algo en la calle. El primer salón de livings y mesas más informales es rojo shocking. Por lo que para entrar en el resto, la zona formal, hay que pasar por el infierno. La pinotea de los pisos (a Dios gracias) se mantuvo, al igual que la gran ventana de vidrios repartidos y la claraboya que permite la entrada de luz natural. Pizarrones con dibujos y propuestas diarias completan la decoración, donde se repite el logo de la casa. Antes de pasar a la comida, se impone un trago, clásico o de autor. La carta es de cocina porteña, con toques neoyorquinos, y fue diseñada por el chef Agustín Brañas. Lo fuerte son las carnes argentinas grilladas y el pan de campo, pero hay más. Se puede empezar por salmón a la sal con tostadas de pan de campo y alioli de perejil, una muy rica provoleta a los hierros con ensalada de tomates asados, orégano y perejil fresco, rabas, albóndigas caseras de carne vacuna con salsa de tomate, mucho queso reggianito y tostones de pan de campo. ¿Algo más light?: ensaladas enormes, contundentes, como la ensalada del campo, con rúcula, espinaca, lechugas, tomates perita, zanahoria y croutons aderezada con una vinagreta de mostaza a la miel. Para los que quieran sándwiches, las opciones son chivito uruguayo (con muy rico pan casero) de lomo, huevo, panceta, lechuga, tomate y queso fundido con papas fritas o choripán parrillero versión sui géneris. La casa también propone pizza a la parrilla; en este caso, sugerimos los gustos clásicos, como la napolitana o la de mozzarella, rúcula y jamón crudo.
Hay una barra de sushi, que no probamos, pero que desentona en algo con los fogoso de la propuesta general.
En platos fuertes, bife de lomo con salsa criolla, acompañado de papa rellena; entraña con salsa verde y papas aplastadas; bondiola de cerdo bañada en la salsa en honor al chef neoyorquino Mario Batali, con batatas rotas, y para los vegetarianos, pastas italianas con salsas. Para cerrar, volcán de chocolate, cheesecake de dulce de leche o una versión especial de frutillas con crema. Todas las porciones son enormes, para compartir, y los precios amables. Esperemos que los rezos tengan su recompensa en la tierra.

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