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Restaurante de la semana: Casal de Catalunya

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Nota creada el 06.12.2011 Por Raquel Rosemberg Bookmark and Share

Los restaurantes de colectividades fueron abiertos por integrantes del crisol de razas y nacionalidades que conforman la Argentina. Un ejemplo es el Casal de Catalunya.

Chacabuco 863 | 4361-0191
Lunes a domingos, mediodía y noche
Tipo de cocina: catalana. Española.


Hay restaurantes que tienen un plus: la casa donde funcionan. Un ejemplo es Casal de Catalunya, que el 12 de junio cumplió nada menos que 125 años. El Centre Català (centro catalán), como lo conocen los inmigrantes de esa comunidad, fue fundado gracias a la compra del matrimonio Castells del lugar donde está instalado actualmente. En las primeras épocas, en la planta alta funcionaban el Consulado Español, la Cámara de Comercio Hispano-Argentina y otros servicios diplomáticos; mientras que en la planta baja se desarrollaban el Centro Catalán y la Asociación Catalana de Socorros Mutuos Montepío de Montserrat. Un tiempo después se anexó el Teatro Margarida Xirgu (Margarita). Con los años lo fueron reformando hasta que adquirió su aspecto actual: estilo neogótico con detalles de decoración modernista. Dicho estilo también se observa en la ebanistería, los capiteles de las columnas y la escalera de honor, como así también en los vitrales del bar, el techo del Salón Blanco y las baldosas con motivos florales del comedor. Aquí los catalanes residentes saben que tienen su casa, donde ven en pantalla gigante los goles de Messi y agitan banderas del Barça. Pero ningún festejo está completo sin la comida, que aquí comandan (certificando los cruces inmigrantes nativos) los expertos Damián Cicero y su brigada.
Antes de pasar a las mesas, muchos se instalan en el bar, con una copa y un tapeo, aunque el restaurante aún permanezca cerrado.
Para almorzar o cenar, hay un menú típico con algunos guiños hispanos y preparaciones no demasiado fieles a las fórmulas tradicionales, pecado que cometen los restaurantes étnicos como un guiño a los porteños y que se debería revisar. Porque queda claro que eso de ir a comer cocina catalana y pedir que no le agreguen ajo sólo lo puede hacer un porteño. Un catalán de pura cepa invocaría la Sagrada Familia antes de decir lo que piensa.
Entonces, pasando a la mesa, comenzar por el pan con tomate con jamón crudo; las gambas al ajillo; una tortilla de patatas con sobrasada, a punto; la parrillada de pescados y mariscos, muy completa. Y si hay, no dejar pasar las setas asadas.
La estrella de la casa y el plato más recomendado sigue siendo el sabroso cochinillo cortado al plato (preparación no muy ortodoxa catalana, más bien castellana, de Segovia), una excelente propuesta.
Para que no caiga pesado, resulta una buena idea acompañarlo con diferentes ensaladas verdes. También hay habas a la catalana; butifarra amb mongetes (con porotos). En postres pida crema catalana, “mel i mató” o luinesas.
Muy buena y completa carta de vinos con las mejores etiquetas. Todo se ofrece a excelentes precios. La atención es muy amable y personalizada.