Gastronomia

El otro atractivo de la Patagonia

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Nota creada el 12.07.2010 Por Ángeles Benedetti Bookmark and Share

Los centros de esquí y sus ciudades adyacentes modernizan año tras año su oferta culinaria. Actualmente, cada vez son más los restaurantes con buenas propuestas e interesantes cartas de vinos.

Como bien se sabe, luego de un intenso día de montaña, es clave reponerse a todo nivel: comer y beber como Dios manda y relajarse con la gente de uno en un sitio placentero. La gastronomía es siempre un verdadero broche de oro.
A medida que el paisaje va cambiando entre las zonas cordillerana, central y costera, también varían los productos más utilizados en la elaboración de los platos. Y es que las carnes de caza, el cordero, el guanaco, la merluza negra, la centolla, la trucha y los frutos rojos, entre otros, están posicionando a las distintas regiones como destinos con cierta identidad culinaria. La oferta creció mucho, pero aún tiene un largo camino por delante. Desde Las Leñas hasta Ushuaia, presentamos una guía para saber qué pedir y dónde comer en los centros de esquí.

Las Leñas | Mendoza
Marlargüe: El pueblo de Malargüe, a unos 40 minutos de Las Leñas, ofrece distintos asadores donde comer un típico chivito a las brasas, el plato típico de la zona.
UFO Point: Un clásico ubicado en la base de Las Leñas, con comidas rápidas junto a las pistas. Abre al mediodía.
Cóndor Point: Lo mejores chivitos del centro para combinar con un buen vino. Está en el cerro, así que cuando se reserva hay que pedir que lo vengan a buscar a uno al hotel. Imperdible.
Innsbruck: Para comer comida rápida y de montaña al aire libre. Muy concurrido. Imperdible a la mañana desayunar con sus medialunas caseras riquísimas.
Olimpos: el parador, ubicado a la salida de la telesilla Minerva, tiene comidas rápidas, como choripán, hamburguesas, sándwich de lomo, goulash y guiso de lentejas.
Allegro – Hotel Piscis: Se puede almorzar algo rápido y liviano de día, y cenar más formalmente a la noche.
Aries: Cocina de autor de estilo argentino con una mejorada presentación de los platos y la incorporación de algunos productos gourmet. Los imperdibles: mil hojas de salmón ahumado y, de postre, sorrentinos de chocolate rellenos de dulce de leche con crema de nuez.


Chapelco y San Martín de Los Andes | Neuquén
Antulauquen: La oferta se adecua al entorno, con especialidad en carnes y platos de montaña.
Refugio Graeff: Comidas de montaña y repostería casera, y algún que otro plato un poco más elaborado.
La Casita del Bosque: Una cabaña muy chiquita que, a diferencia de los otros restós, también abre a la noche y ofrece un menú fijo de entrada, plato principal, postre y vino. El atractivo principal de cenar aquí es que los visitantes deben hacer la reserva previa y son llevados desde la base del cerro en una excursión que finaliza en el salón, al que se accede a través de un puente rodeado de antorchas.
Torino Winter Point – Las Pendientes: Se sitúa en medio de un centenario bosque de lengas dentro de la villa de ski Las Pendientes. A cargo del chef Pablo Buzzo, es un restaurante a la carta con ágil atención y servicio. Cordero al asador, el típico curanto patagónico, sushi preparado a la vista e, incluso, una hamburguesa de cordero con pan casero, única en el cerro. Torino también ofrece otras actividades que combinan la gastronomía con la aventura, como la famosa “bajada de antorchas”, que se realiza los jueves a partir de las 18:30 horas; un espectáculo en el que los participantes esquían guiados por sus propias antorchas hasta reunirse en torno a un gran fogón en la nieve, donde degustan pizzas a la parrilla, choripán, sopas y vinos.
Torino – San Martín de Los Andes: San Martín de Los Andes: El reconocido chef neuquino Alejandro Marchant es quien está a cargo de los fuegos del after-ski más popular de la región. La pizza a la parrilla con vino caliente (elaborado a base de algunos tintos de Bodega Del Fin del Mundo fusionados con clavo de olor, especias y frutas) es imperdible.
Paihuén: Dentro de esta villa de montaña se encuentran otros dos imperdibles de San Martín de Los Andes: Caleuche y su wine bar. En el primero la carta hace hincapié en la comida regional a base de trucha, ciervo, jabalí y guanaco, que varía de acuerdo con los productos disponibles según la época del año. Además, tiene una cava que cuenta con más de 3 mil botellas y 250 etiquetas de los mejores vinos argentinos. En el wine bar, que literalmente otea el lago Lácar, las protagonistas son las tablas de ahumados regionales, las pizzas al grill, las picadas, la fondue y la extensa carta de provoletas.
Ku de los Andes: La parrilla con los mejores cortes de la ciudad.
Cara Negra: También muy respetada, es una parrilla más gourmet con especialidades de cordero.
La Tasca: Otra posibilidad céntrica para los que gustan de la cocina tradicional; tiene una carta en la que resaltan las carnes de caza (jabalí y ciervo).
Mónica Due: El point para comer pastas es esta casita de una señora italiana que sólo cuenta con 22 cubiertos.


Cerro Bayo y Villa La Angostura | Neuquén
Chiringuito: El nivel de los paradores del Bayo es de lo mejorcito en los centros invernales de la Patagonia. En este caso, las alternativas rondan las carnes y los platos rápidos.
180: Es “el” refugio del cerro. Además de ser uno de los puntos estratégicos de la montaña, tiene sabrosos guisos, pastas y sándwiches colosales.
Varsovia: Situado en la base, este restó es el que marca la diferencia por su oferta de sabores. Durante el almuerzo, los protagonistas son el lomo con fondue de papa y queso o el ragú de hongos con pesto de rúcula; y para terminar, el salteado de manzanas caramelizadas acompañado con helado de canela asegura que todos los visitantes vuelvan a sentarse a sus mesas.
Las Balsas
: Al hablar de alta gastronomía en Villa La Angostura es elemental referirse al sitio comandado por el talentoso chef Pablo Campoy, quien propone una cocina contemporánea y netamente autoral en el mejor hotel que tiene esta zona patagónica. Allí, Campoy trabaja productos de estación en distintas combinaciones, así como también utiliza técnicas innovadoras, como las cocciones al vacío o a diferentes temperaturas. No lo dude: pida un menú degustación de cinco o siete pasos. Un plus para los enófilos es la cava de vinos construida en piedra y ciprés que alberga cientos de botellas de distintas bodegas.
La Delfina: Situado en la entrada de Puerto Manzano, es el refugio gourmet de la hostería La Escondida. La reciente salida de la chef Natalia Mutchinick deja una duda en el restó.
Tinto Bistró: En la zona céntrica, el restó de Martín Zorreguieta sigue combinando de maravillas sofisticación e informalidad. En el lugar, ambientado al estilo de una cantina de los años 50, el chef Leo Andrés se luce con creaciones que fusionan las materias primas de la zona con muy buena técnica, que se pueden acompañar con alguna de las 200 etiquetas de vinos argentinos que tienen en carta.
Waldhaus: Una de las mejores elecciones para darle una oportunidad a los platos clásicos europeos combinados con la cocina regional. El chef Leo Morsella ofrece una propuesta en la cual la fondue, el corderito roulete, las tablas y los tapeos son las estrellas del lugar.
Hotel Correntoso: En su restaurante, que deslumbra con su vista a la confluencia del río homónimo con el Nahuel Huapi, continúa vigente la combinación de sabores mediterráneos con productos típicos de la Patagonia.
Encuentro de Chef en Altura: Villa La Angostura también tiene un programa que desde hace siete años se ha convertido en una cita ineludible para los que se apasionan por la buena comida y los vinos. Esta edición se llevará a cabo entre el 10 y el 15 de agosto y propone disfrutar en el Cerro Bayo de las creaciones y fusiones culinarias creadas en conjunto por un chef invitado y un chef residente, todas acordadas con los ejemplares de la bodega Ruca Malen. Los almuerzos se realizan en distintos puntos del cerro, mientras que por las noches, el acontecimiento se traslada a los restaurantes del pueblo, donde se ofrecen menús de varios pasos.

 
Bariloche | Río Negro
Refugio Lynch: Este edificio histórico construido en 1943 en el Cerro Catedral es una parada obligada para todos los esquiadores. La comida es exclusivamente de montaña: guisos, locro, goulash y otros platos que aportan calorías para seguir esquiando.
Cabaña 1600: Rústica y cálida, cuenta con múltiples alternativas que van desde tartas, pastas, sopas caseras y las famosas costillitas de cerdo con puré de batatas, hasta el atrevido chop suey o los tacos mexicanos.
La Roca: Con vista hacia el Lago Gutiérrez, es uno de los paradores más nuevos. Su carta, que incluye sushi, es muy innovadora, al igual que su moderna infraestructura que hace que no pase desapercibido.
Il Gabbiano: Algo apartado del Centro Cívico, este restaurante es una de las mejores alternativas. La ambientación mediterránea en ladrillo, hierro y piedra  acompaña el estilo de la cocina de Noemí Barchetta (Mimi). Su marido, Guillermo Kempin, a cargo del salón, sugiere sobre la extensa carta de vinos con más de 300 etiquetas.
Cassis: Emplazado dentro del complejo Arelauquen y suspendido sobre el Lago Gutiérrez, deleita a los comensales por su cuidada propuesta y sorprendentes vistas. Durante la noche, la chef Mariana Müller propone una cocina moderna a base de productos andino-patagónicos, como la trucha, el conejo y los frutos rojos.
Kandahar: Carnes regionales y vegetales frescos de la huerta orgánica propia. La chef Marta Peirano, basándose en la cocina tradicional centroeuropea, ofrece platos distintos, como la sopa de rosa mosqueta y la trucha en salsa de cedrón. Es muy recomendable probar la ensalada con arándanos que lleva el nombre del lugar y la tarteleta de hongos regionales.
El Casco: El restaurante del histórico hotel homónimo es otra opción muy interesante para comer a orillas del Nahuel Huapi. El chef Fernando Trocca lidera la cocina junto al joven cocinero Martín Erkekdjian, y ofrece platos regionales de cordero patagónico, trucha, ciervo y merluza negra.

 
La Hoya y Esquel | Chubut
Refugio del Esquiador: Presenta un salón remozado, más cómodo y espacioso, donde el guiso de lentejas, que lleva chorizo colorado, papa, zanahoria y carne, hace subir la temperatura.
La Piedra: En este complejo hay que comer sí o sí las truchas traídas desde un criadero de Bariloche acompañadas con la torre de papas o el salteado de verduras, un plato rico y liviano que permite seguir disfrutando de la nieve.
Central de Café: Para después de almorzar, los creadores de blends especiales también tienen su espacio dedicado al café, otra parada imperdible.
La Bodeguita de Cumbres: Es el refugio gourmet de la hostería Cumbres Blancas, con platos elaborados con productos de estación. Para el deleite de los amantes del vino, en uno de los rincones del salón descansa una amplia variedad de etiquetas mendocinas y patagónicas.
Mapuche: Fuera del radio céntrico, en Villa Ayelén, está ubicado este complejo de cabañas y restaurante, donde se puede probar la abundante picada de fiambres y ahumados, platos a base de trucha y cordero.

Ushuaia | Tierra del Fuego
Morada del Águila: Ubicado en la base del Cerro Castor, este acogedor restó con hogar a leña y sillones es sin dudas lo mejor de la montaña. Dos de los platos más pedidos son el riquísimo cordero fueguino a la cruz, cocido a fuego de lenga, y la cazuela de cordero con pimientos, papas, zucchinis y cebollas, ideal para el frío.
Cabaña de la cota 480: Es la confitería más concurrida del Castor y ha sido completamente renovada. Con servicio buffet, cafetería y pastelería. Sin embargo, lo más icónico de este parador es el Sushi Board comandado por Fabián Goñi, que ofrece rolls con los mejores pescados de la zona junto a una buena variedad de salteados.
Encuentro Gourmet: El próximo 5 de septiembre, el Cerro Castor realizará una nueva edición del evento que en su edición pasada deleitó a cientos de comensales e invitados especiales. Durante esa noche, el chef Rodrigo Toso, la especialista en té Inés Berton y la sommelier Marina Beltrame, entre otros invitados, ofrecerán maridajes guiados y degustaciones especialmente diseñados para la ocasión. Este evento combina los mejores platos con sofisticados blends de té, lírica, arte y los vinos de Bodega Del Fin del Mundo.
Kaupé: Ya en Ushuaia, este restaurante es un ícono de alta gastronomía a nivel nacional. El restaurante del chef y propietario Ernesto Vivian ofrece platos basados en frutos de mar y productos de las aguas australes. Lo más pedido del lugar es la merluza negra. Kaupé luce, además, un sobervio wine dispenser de madera que les permite ofrecer servicio de vino por copa, así como conservar añadas de etiquetas top que se pueden degustar junto a sus platos.
Tía Elvira: Detrás de los fuegos, el cocinero Oscar Sigel prepara las centollas de muchas maneras: a la provenzal, al ajillo, a la parmesana, al roquefort o al natural con caparazón y unas gotitas de limón, y obtiene siempre un resultado delicioso.
Volver: En este salón, el cocinero Lino Adillón logró plasmar su gran pasión por Ushuaia. Sus especialidades son los raviolones rellenos con centolla y la merluza negra. Un sitio de bohemia obligada.
Chez Manu: Su cocina sorprende con una degustación de ahumados de mar, mejillones gratinados a la provenzal y conejo fueguino a la mostaza y salvia fresca, entre otras especialidades.
Reinamora: El restaurante del hotel Los Cauquenes ostenta una cocina fusión de productos regionales e internacionales, que se pueden disfrutar en el nuevo jardín de invierno, inmerso en la vista al canal.