degustaciones
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La personalidad de este vino salteño está fuera de discusión. Tanto sus aromas como sus sabores en boca son tan particulares como expresivos. De aromas profundos y compactos, también amables. Su ataque es firme y con esos dejos herbáceos tan propios de la altura de Yacochuya. Taninos incipientes y buen cuerpo. Otra vez el equilibrio es la clave; aunque también el tiempo aportó lo suyo e hizo de este vino impetuoso un tinto con personalidad y enjundia, pero en armonía.
Por: Fabricio Portelli








