Pasión por el vino

Virginia Godoy habla de tintos y blancos

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Nota creada el 31.01.2012 Por Ángeles Benedetti Bookmark and Share

Estudió teatro desde pequeña, contagiada por la pasión más grande de su madre. Conocida como Señorita Bimbo, se consagró como actriz junto a José María Muscari y en televisión con Roberto Pettinato.

Más conocida como Señorita Bimbo, heredó el amor por la actuación de su madre, Virginia Luque. Comenzó a estudiar
teatro desde chica, pero se consagró como actriz hace cuatro años con su participación en obras como Snorkel Stand
Up y Feizbuk, de José María Muscari. Directamente desde el under porteño y casi sin escalas llegó a la televisión de la
mano de Roberto Pettinato como notera y panelista del programa Un mundo perfecto. Además de la actuación, sus otras pasiones son escribir y el buen vino argentino.

¿Cómo y cuándo fue tu acercamiento al mundo del vino?
Me acerqué al vino con muchas reticencias durante un invierno muy frío cuando tenía alrededor de 24 años. Un amigo había llegado de Mendoza con varias delicias, aunque muchas veces lo único que valorábamos es que fuera vino. A lo largo de mi vida he bebido cualquier cosa. ¡Lo confieso!

¿Qué vinos argentinos te gustan?
La cepa que más me gusta es la Cabernet Sauvignon, la prefiero al Merlot o al Malbec, y este año comencé a incursionar con el Pinot Noir. Mis vinos preferidos son los de Clos de los Siete y la línea Animal de Ernesto Catena.

¿Cuáles son los estilos que más te llaman la atención?
En un vino siempre privilegio el sabor y el cuerpo intenso. Los prefiero densos, con sabores atabacados. Estas descripciones son intuitivas, ya que si bien no creo saber de vinos, si sé qué es lo que me gusta.

¿Te divierte degustar nuevas propuestas o preferís ir a lo seguro, lo que ya probaste?
Como sólo me guío por lo que me gusta, y no por lo que es moda o tendencia, voy conociéndolos siempre por lo que me van mostrando o recomendando. Con los vinos no soy tan arriesgada como con los tragos, con los que las descripciones en la carta o ver el trago de otro me hacen decir: “¡Quiero lo mismo que está tomando él!”; siempre prefiero guiarme por la recomendación de un amigo o del sommelier.

¿Te gusta tener y guardar vinos?
No realmente, el vino me gusta elegirlo con las ganas del momento, y confieso que la etiqueta, la tipografía y los colores también influyen mucho.

¿Cuánto fue lo que más pagaste por una botella?
No miré el precio, pero seguramente fue en la trattoria más antigua de Venecia, la Antica Trattoria Poste Vecie, con un novio. Recuerdo que como la pareja estaba en completa decadencia, él eligió el vino más caro de la carta para acompañar unos gnocchi all’aragosta realmente deliciosos. Sin dudas, esas dos botellas de vino reavivaron el amor... aunque sólo fuera por esa noche.

¿Te imaginás un mundo sin vino?
No me imagino el mundo antiguo sin vino, no puedo pensar en Grecia o Roma sin él. Sin embargo, podría imaginarme su ausencia en la actualidad, lo contrario me sucede con el whisky, creo que sin él careceríamos de una gran parte de la literatura moderna.