Consumo
Vinos & pastas: ¡qué pareja!
Las pastas están dentro de la lista de comidas preferidas de los argentinos y desde hace años son parte de la escenografía estable de la mesa familiar. Para acompañarlas, les recomendamos algunos vinos.
Para un argentino no hay nada mejor que un plato de carne, pero seguramente si le ofrecen una buena pasta, ya sea seca, fresca o rellena, esa pasión tal vez comience a sucumbir. Y, claro está, al lado del plato no puede faltar la copa de vino.
El secreto de lo bien que se llevan las pastas y los vinos radica en el lugar donde consiguieron mayor aceptación y reconocimiento: Italia.
Desde tiempos inmemorables, la gastronomía de la península ha sido una de las más difundidas, junto con la española y la francesa, seguramente por las ansias de conquista y las necesidades de migración. Al igual que pasó con los vinos, fueron las personas, con sus ganas de apaciguar sus añoranzas y sus necesidades de sobrevivir, pero también de compartir lo suyo lejos de sus tierras natales, quienes llevaron a los comensales de todos los rincones del planeta a incluir en sus dietas cotidianas las pastas y, por lo general, acompañarlas con un buen tinto o blanco.
Los acuerdos de pastas, salsas y vinos son casi infinitos porque a la diversidad de las primeras, se le suma que Italia es uno de los principales productores de vinos. Y, como si eso fuera poco, es el país vitivinícola con mayor cantidad de variedades autóctonas y denominaciones de origen, lo cual deriva en un abanico de etiquetas muy amplio.
Es por eso que la tarea de recomendar un vino para acompañar este plato típico no es una tarea sencilla, ni sigue una fórmula determinada. Pero sí hay un factor común, que obviamente se replica en otras parejas exitosas, y tiene que ver con la acidez, los taninos y la agilidad en el paladar que tendrá el vino. La idea es que escolte sin protagonismos. Su función, como siempre, debe ser la de realzar los sabores del plato, pero a la vez la de reforzar el vínculo y el momento.
Ya sea en casa o en un restaurante, el vino a elegir debe ser liviano de cuerpo, lo que no quiere decir que sus taninos no sean vibrantes. El tema es que la concentración del vino debe ser tal que éste fluya por el paladar con enjundia (agarre), pero a la vez con soltura. Debe ser refrescante y no muy exuberante, más allá de que hasta el superfragante Torrontés pueda encontrar pareja en este baile.
Ya sea blanco, tinto o rosado, siempre hay que tener en cuenta que tenga más tensión que expresión y, sobre todo, que un sorbo no sea suficiente para cambiar el gusto, sino que el vino sea tan requerido como cada bocado.
Les recomendamos una serie de ejemplares, que no incluye al Malbec, con la firme intención de que puedan seguir disfrutando de las tantas otras propuestas que hoy ofrece la vitivinicultura nacional.
NOTAS DE CATA
91 puntos | $$$$
Angélica Zapata Cabernet Franc 2007
Catena Zapata | Mendoza
90 puntos | $$$
Manos Negras Pinot Noir 2008
Manos Negras | Neuquén
90 puntos | $$$
Alma 4 Pinot Rosé 2007
Alma 4 | Mendoza
88 puntos | $$
Luigi Bosca Reserva Merlot 2007
Luigi Bosca | Mendoza
88 puntos | $$$
Buenalma Malbec Rosé 2010
Finca Dinamia | Mendoza
87 puntos | $
Malma Finca La Papay Pinot Noir 2010
NQN | Neuquén
87 puntos | $
Tupun Reserva Bonarda 2007
Tupun | Mendoza
87 puntos | $$
Altos Las Hormigas Clásico Malbec 2010
Altos Las Hormigas | Mendoza
87 puntos | $$
Reserva Del Fin del Mundo Merlot 2006
Del Fin del Mundo | Neuquén
84 puntos | $
Jean Rivier Malbec Rosé 2010
Jean River | Mendoza

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