Consumo
Top 50 Best Values argentinos
Un vino con buena relación precio-calidad es, lisa y llanamente, un ejemplar que da más de lo que su precio pide. En estos días de desproporcionada oferta, tener claro cuáles son en cada franja las etiquetas más destacadas es clave para disfrutar siempre de la mejor opción.
- 06.12.2011
- Giorgio Benedetti
Adquirir un producto de buena calidad, sea cual fuere, no es ningún misterio. Cualquiera puede ir a una tienda, elegir el mejor traje, la mejor mesa o la mejor cámara de fotos, lo paga y listo. Ahí está; uno regresa a su casa feliz. Pero en realidad, la satisfacción de una compra va más allá de eso; está relacionada con “el buen negocio” que uno hizo –o siente haber hecho– con la elección; tiene que ver con una compra inteligente, el tan resonado smart buy. Hoy nadie, por más adinerado que sea, se jacta de gastar millonadas en cosas que no lo valen. Y si bien en artículos que son de compra esporádica uno puede tomarse una licencia, en los productos que se consumen a diario, la variable relación precio-calidad es primordial.
Esto se puede percibir a las claras con los vinos: hoy hay 420 bodegas argentinas en el mercado que suman nada menos que dos mil marcas; un número que marea a cualquiera. Entonces, ¿qué es un vino con buena relación precio-calidad? Lisa y llanamente, un vino que da más de lo que pide, que por su precio ostenta un nivel tal que puede compararse con otro de mayor precio. Es, en definitiva, lo contrario de cuando se compra un blanco o tinto de precio superior al que se acostumbra, y luego de probarlo, la percepción indica que su calidad no es mayor.
Lo que eternamente restará descubrir y será siempre un ámbito de discusión es hasta qué precio se puede hablar de buena relación calidad-precio en un vino. ¿Puede una botella de $500, por más difícil de conseguir que resulte, ser un best value? ¿Cuál es el nivel de precio en el cual un vino deja de tener coincidencia real con su costo?
Un lujo es un lujo, y a veces –sólo a veces–, los vinos de precio exorbitante suelen tener su justificativo; lo cierto es que –en el contexto local– el límite superior en el que es posible relacionar el desembolso de una botella con su calidad se sitúa alrededor de los $100. Es que, primeramente, por encima de este precio son sutilezas las que empiezan a contar y, por otro lado, en montos altos, las diferencias de precio terminan siendo menos relevantes.
Así y todo, vale destacar que los best values no se ubican en una franja de precio determinada. Hay vinos que para $15 son excelentes y otros que lo son a un precio de $70. Después de un año de catas –a ciegas y a botella descubierta–, para la edición de noviembre de El Conocedor (83) elegí 50 etiquetas que dan más de lo exigen. El orden responde a múltiples factores: la relación calidad precio en sí (un vino de 84 puntos de $12 tiene mejor relación precio-calidad que uno de igual puntaje y un precio de $15), la disponibilidad en góndolas y el volumen de la producción son los fundamentales.
A continuación, los diez primeros puestos que integran este ranking:
1
Amalaya Tinto 2010
Amalaya, Salta, $58
90 puntos
Blend salteño dueño de un equilibrio poético. Primero, muy fáciles y agradables sus aromas que denotan que ahí está el sol salteño, pero que no son para nada cocidos, sino más bien maduros, algo especiados y convocantes. Sin excesos innecesarios de madera; allí manda la fruta negra y ese toque de pimienta, bien del terroir calchaquí. Y una vez más sorprende al primer sorbo por su textura sedosa que se complementa genial con su enjundia y su power de vino serio. No hay aristas, no hay molestias de ningún tipo, y se destaca en el conjunto una acidez a la que yo calificaría como inmejorable. Nada más que decir: ni lo dude, es un vinazo.
2
Rincón Famoso Tinto 2006
López, Mendoza, $27
87 puntos
Los amantes de los vinos tradicionales tocarán el cielo con las manos con este ejemplar 2006 de López, elaborado a base de Sangiovese (con Merlot y Malbec), que pasa al menos un año y medio en toneles de madera vieja, lo que le da un bouquet exquisito. Con notas a cereza y frutos secos, y una delicadeza difícil de replicar. Muy redondo, muy domado, muy fácil para combinar con comidas gracias a sus taninos cojonudos, nada mariquitas. Y claro, frescura, la gloria de muchos vinos de esta bodega centenaria.
3
Callia Reserve Malbec 2010
Callia, San Juan, $29
87 puntos
A todas luces, este Malbec da más de lo que pide. Al principio sus efluvios aromáticos son algo indefinidos y lácticos, pero luego se abren. Y al primer trago, este tinto sanjuanino mejora. Principalmente porque no tiene la fruta cocida a pesar de venir de una zona soleada, ni tiene nada de alcohol ni pesadez. Por el contrario, es fluido, tiene enjundia y carácter. Espectacularmente bien por su precio.
4
Reserva Del Fin del Mundo Pinot Noir 2010
Del Fin del Mundo, Neuquén, $59
90 puntos
Alto pinoteo el de Marcelo Miras en San Patricio del Chañar encarnado en este ejemplar algo alocado, nada exuberante, algo vegetal y con un detalle que me toca el corazón; alcohol moderado: ¡qué emoción beber un 13,5º! Pasa por el paladar con tensión pero es fresco, austero, mineral y elegante, a pesar de tener aún los taninos algo duros. Compre sin dudas y bébalo ahora o guárdelo sin problemas dos años más. Va a ganar con la estiba.
5
Amalaya Blanco 2011
Amalaya, Salta, $38
88 puntos
Esto es lo que se llama un vino diferente; un blanco salteño con base Torrontés y un pequeño porcentaje de Riesling que da como resultado un ejemplar con ciertas notas de maracuyá, algo florales, muy limpias y atractivas. Un gran trabajo en el que está presente la cepa vertebral y se nota. Y luego suma buen carácter rústico, aunque con sensación táctil tersa, nada fashion. Muy rico, con acidez impecable, con buena presencia y enjundia, y un poquito de amargor final que se perdona. Está todo tan bien con los vinos de Amalaya que hasta me da bronca.
6
Cafayate Torrontés 2010
Etchart, Salta, $22
86 puntos
Es cierto, al principio las notas de este Torrontés pueden parecer algo artificiales, demasiado terpénicas, tal es el nombre del compuesto que le aporta esas notas tan florales y tropicales. Luego, esta exuberancia olorosa de a poco cede y se hace más limpio. De hecho, en la boca es más directo con cierta densidad y carácter algo graso que lo hace largo en el paladar. Mínimo amarguito de la variedad en el final de boca. Va bien; se la súper banca por el precio.
7
Punta de Flechas Malbec 2010
Flechas de los Andes, Mendoza, $45
90 puntos
Se destapó Pablo Richardi. El joven enólogo que comanda la bodega de capitales franceses tiene hoy viñedos más equilibrados y, en lugar de dejar madurar tanto la uva, maduró mucho más él. Entonces se despachó con este tinto de precio medio que para nada traiciona el estilo Rolland de la casa, sino que es moderno, concentrado y maduro, pero sin zarparse; de aromas frescos y algo minerales. Con una puntita mínima de brett que le suma complex y lo hace aún más rico, y un paladar con tensión, con sensación táctil machota y nada de pesadez ni densidad. Sobrio, joven y fresco, como su hacedor.
8
Alambrado Cabernet Sauvignon 2009
Santa Julia, Mendoza, $48
88 puntos
Súper Cabernet con piracina y muy buena tipicidad pero sutil, nada bruta ni desaforada, con madera que se siente pero en armonía. Y claro, con fruta, algo que todo vino debe tener. Sorprenden en boca su docilidad y su redondez siendo un vino con fuerza. Es, de hecho, un tinto con buena carne y poder, sobrio y moderno, pero nada a la moda ni sobremaduro, aunque sí un poco sucroso. Muy bien por este Cab; muy equilibrado.
9
Carrascal tinto 2007
Cavas de Weinert, Mendoza, $32
88 puntos
Un vino tradicional de Zapala a la China, que pasa dos años criándose en toneles de roble antiguo para ir creciendo y domándose. Un tinto que hoy en la copa suelta aromas mustios a cuero, especiados y algo indefinidos (brett) que lo hacen muy atractivo. Llama la atención en boca su fuerza que deviene bebible gracias a su acidez pulsuda y fresca. Un vino rico, vertical y casi austero, adorable, al que le rezan cada noche los amantes de los tintos old style.
10
Norton Reserva Chardonnay 2007
Norton, Mendoza, $64
89 puntos
Qué bueno cuando un vino así, de esos que no exigen mucho desembolso, chardonnea con todas las letras. Hay aquí unas notas interesantes a pino y eucalipto que se traducen luego en un blanco fino y completo, de esos que se le animan a la velocidad y no colean en las curvas. Todo está en equilibrio; uno lo bebe y se da cuenta de que Jorge Riccitelli disfrutó mucho haciéndolo. El consumidor disfrutará de igual manera con su fuerza e ímpetu, su perfil fresco y su sintonía de cada elemento. Y claro, con su inmejorable relación calidad-precio.

