Consumo
¿Por qué beber espumantes extranjeros?
Hay muchos motivos para elegir beber vinos espumosos importados. Champagnes franceses, cavas españoles y proseccos italianos tienen una larga historia de placer en sus espaldas.
- 15.02.2012
- Fabricio Portelli
El auge y la excelente calidad de los vinos argentinos, sumados a los vaivenes de la economía, son dos causas elementales gracias a las cuales el consumidor local se olvidó poco a poco de servir en su mesa una etiqueta importada. Desde hace mucho tiempo, ese lugar fue ocupado por el Malbec y algún que otro blend patriota. Sin embargo, lejos de desmerecer la calidad de las propuestas nacionales, a la hora del brindis, el champagne es el protagonista.
Claramente, el champagne es uno de los únicos vinos importados que mantuvieron su imagen y prestigio fronteras adentro. Al mismo tiempo, los cava y los prosecco corrieron la misma suerte. Nuevamente, vale la aclaración: no se trata de una cuestión de calidad y competencia con los vinos argentinos. Se sabe que no es una diferencia cualitativa ya que en ese aspecto estos champagnes con historia compiten de igual a igual con nuestros ejemplares nacionales. El tema es que para disfrutar un vino hace falta sentirlo no sólo con los ojos, la nariz y el paladar… sino también con el alma.
Sin embargo, en el momento de las burbujas, el foco no está puesto en lo que se sirve, sino en por qué se está bebiendo y compartiendo ese instante. Es decir, todo momento feliz se corona con un brindis que se lleva a cabo con un vino espumante, y es en esa área donde el champagne no tiene competencia. Sin entrar en una cuestión de preferencias, para entender la vigencia del éxito de esta bebida es necesario remitirse al significado. Al servir un champagne se están diciendo muchas cosas, y si bien el cava español y el prosecco italiano no son tan prestigiosos, también se nota que hay una intención de ir más allá cuando se sirven en las copas. ¿De dónde surge tal reputación? Su lugar en la historia y la realeza lo convirtieron en el vino más famoso por los siglos de los siglos.
Las mejores vinotecas del país ofrecen una gran oferta de champagnes, cavas y proseccos para que el cliente pueda elegir el más adecuado a la hora de festejar un buen momento, como la despedida de un año y la llegada de uno nuevo. Algunos de los más destacados son los siguientes.
Veuve Clicquot Rosé
Desde siempre, el rosé es el más glamoroso, y este, con todo el espíritu de la Grande Dame de la Champagne, se destaca por su profunda expresión. Nunca pasa desapercibido, ya desde la copa se luce y en boca despliega su carácter frutal y su elegante textura.
Moët & Chandon Brut Impérial
Sin dudas es el más atractivo para los consumidores argentinos porque hay algo de él que ya conocemos aquí hace tiempo. Un champagne fresco, delicado e inclusivo, en el cual todos sus componentes están en equilibrio.
Veuve Clicquot Brut
Pocos vinos en el mundo pueden ser explosivos a la vez que equilibrados como este champagne que expresa todo desde el primer trago, no se guarda nada. Seduce con su generosidad frutal, muy bien sostenida por la frescura y unas burbujas persistentes que resaltan todos sus atributos.
Krug Grande Cuvée
Como ícono del champagne, las expectativas que siempre genera su descorche son altísimas, y siempre las supera sin problemas. Eso sí, su estilo y carácter es delicado. Muestra la mejor cara de la evolución, burbujas muy finas y una complejidad que aumenta a medida que fluye en las copas.
Dom Pérignon 2002
Es el más famoso de todos, el invitado que todos quieren tener en su fiesta. Pero no sólo por lo que significa tener cerca la botella, sino por su contenido. Un estilo clásico pero a la vez muy actual, con un paso fino y refrescante, y sutiles dejos de frutas blancas, flores y cítricos. Inolvidable.
Prosecco Canevari
Esta bebida es sinónimo de festejos para los italianos, y se sabe que en la Argentina, la mitad de los habitantes proviene de dicho país. Un vino divertido y elegante, profundo y de carácter frutal. Sumamente festivo, tanto por dentro como por fuera.
Mumm Cordon Rouge Brut
Otro de los nombres propios de champagne y con mucha historia. Siempre equilibrado y profundo, con un carácter maduro y un perlage tan delicado que la textura se siente cremosa.
Perrier-Jouët Extra Brut
Provocativo y uno de los más simbólicos, y se sabe que cuando uno descorcha un buen champagne, las intenciones son varias. Es de los bien expresivos, con carácter y firmeza, pero siempre con elegancia y una atractiva profundidad.
Louis Roederer
Es otro de los que impactan ya desde la etiqueta. Una vez en la copa, despliega toda su elegancia. Su burbujeo es incesante y sus perfumes muy delicados. Paladar franco y una frescura en sintonía.
Pommery Brut Royal
Es de las etiquetas más conocidas de nuestro país, un champagne expresivo y amable, de textura intensa y largo final de boca. Se siente una buena madurez en su carácter con notas de frutos secos que aportan complejidad.
Gosset Grand Rosé
Servir un champagne ya es llamativo, pero más si se sirve un rosé como este, floral y muy generoso en su expresión. De carácter frutal y con leves dejos de levaduras. Su paso por boca es amable y refrescante.
Gosset Brut
El estilo está muy claro, la expresión es lo que cuenta aquí. Tanto en sus aromas como en sus sabores se percibe la fruta levemente madura. Su paladar se intensifica a medida que pasa el tiempo con su carácter y sus firmes burbujas.
Bollinger
Muchos más que un agente secreto (James Bond) son los que prefieren este delicado champagne. Brillante e intenso, tiene una sabia combinación de frutas maduras, especias y toques de levaduras. Sin dudas es intrépido y siempre deja con ganas de seguir.
Pommery Rosé
Hazte la fama y échate a dormir, dice un refrán, y eso es lo que pasa con champagnes como este. Claro que para mantener el prestigio a lo largo de los siglos algo especial hay que tener. Aquí se conjugan el impacto de su color con su fama y un paladar profundo y a la vez delicado.
Pommery Royal
Es otro de los champagnes más buscados y disfrutados. De carácter expresivo, pero siempre en armonía. Es voluptuoso y refrescante, con sus finas y firmes burbujas que lo sostienen y alargan el placer de cada trago.
Freixenet Carta Nevada Demi Sec
Para festejos con muchos amigos es ideal contar con un espumante que se adapte a todos, como este cava. Sumamente refrescante y vivaz, con paladar firme, pero a la vez con un paso amable por boca que permite disfrutarlo a lo largo de toda la fiesta.
Lavit Rosado Brut
La clave para no fallar en una reunión en la que se quiere agasajar bien es el rosado, y si es espumante mejor. Por eso, este Rosado Brut, de carácter frutado delicado, es una buena opción cuando se piensa en disfrutar.
Freixenet Cordón Negro Brut
No sólo es de los cava más famosos, sino que es de los espumantes más consumidos del mundo. Su atrevida botella y su contenido lo convierten en ideal para las fiestas. De estructura firme, gracias a su frescura, y delicados dejos de frutas blancas, se lo prefiere para el brindis informal.
Lavit Brut Nature
Los vinos espumantes gozan de un glamour propio bien ganado a lo largo de tiempo. En este caso se trata de un vino delicado, fresco y profundo, con una textura firme gracias a su persistente perlage.
Segura Viudas
Ideal para los que gustan del estilo maduro y delicado en los vinos espumantes. Un señor cava, austero pero a la vez con expresión. De paladar franco, burbujas finas y un final equilibrado que denota una muy buena evolución.
Jaume Serra Brut Nature
Los españoles están muy orgullosos de sus propios espumantes, y este cava es uno de los más festejados, no sólo en la península ibérica, sino en el mundo entero. Con carácter y firmeza, se va soltando a medida que pasan las copas.

