Pasión por el vino

Guillermina Valdes habla de tintos y blancos

  • imagenes Imagenes
Nota creada el 04.11.2010 Por Fernando Piciana Bookmark and Share

Fue una de las modelos top más atractivas de los últimos tiempos. Pero su vocación era la actuación, así que dejó las pasarelas y se dedicó de lleno. Hace doce años que está en pareja con el productor de televisión Sebastián Ortega, su marido y padre de sus tres hijos. Aunque las ocupaciones laborales y las tareas de mamá le llevan un buen rato, siempre se hace un tiempo para disfrutar otra de sus pasiones: el vino argentino.

¿Cómo y cuándo fue tu acercamiento al mundo del vino?
En Necochea, mi ciudad natal y donde viví hasta pasada la adolescencia, en la mesa de todos los días, sobre todo cuando cenábamos, siempre había una botella de vino. En casa era una costumbre y un hábito acompañar las comidas con tinto y soda. Así que mi acercamiento viene desde aquellas épocas, en especial por mi papá. Te digo más, hoy en día, al beber una copa siempre me viene a la cabeza su imagen.

¿Qué vinos argentinos son los que más te gustan?
Disfruto mucho del Malbec en general sin importar su procedencia: puede ser del norte, como el Ciclos de El Esteco, o bien mendocino, como el Tomero de Vistalba, pero también patagónico. Me gustan los tintos amables y con personalidad.

¿Te divierte degustar nuevas propuestas?
Totalmente. Más allá de seguir bebiendo algunos vinos que ya probé y sé que realmente me gustaron y no me van a defraudar, me encanta ir descubriendo nuevos sabores y aromas.

¿Te gusta tener y guardar vinos?
Sí, me encanta tener siempre alguna botella de Malbec o algún vino especial. Una copa de un buen tinto siempre viene muy bien para reflexionar o para relajarse.

¿Qué vino bebiste anoche?
Anoche no bebí vino, pero el fin de semana tomé un D.V. Catena Malbec de Catena Zapata, un tinto exquisito que no podés parar de tomar y que acompañó muy bien un gran asado con amigos.

¿Cuánto fue lo que más pagaste por una botella?
La verdad es que no he desembolsado demasiado dinero por una etiqueta porque las más costosas que he probado hasta el momento tuve la suerte de que me las regalaron.

¿Tenés alguna anécdota graciosa que haya tenido a un vino como protagonista?

En realidad, no tengo muchas porque soy muy medida y moderada a la hora de beber, pero puedo contarte que en algún momento he llegado a reírme de situaciones raras o de cosas muy personales, las cuales minutos antes podían llegar a ser poco felices para mí, pero que después de un rico tinto dejaron de serlo inmediatamente. Por suerte, te confieso, no necesito tomar demasiado para que algo de eso suceda, con una generosa copa me alcanza.

¿Te imaginás un mundo sin vino?
Sí, pero no tan divertido, más en ciertas reuniones. Creo que a veces es un buen compañero.