Pasión por el vino

Adolfo Cambiaso habla de tintos y blancos

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Nota creada el 01.09.2010 Por Fernando Piciana Bookmark and Share

Su apellido es sinónimo de polo y está considerado como el mejor jugador del mundo con 10 goles de handicap. Hace 15 años fundó La Dolfina, el club de sus amores y con el que no para de cosechar triunfos. Para Adolfito, su principal refugio es la familia, pero también lo son sus amigos con quienes, cada vez que puede, comparte asados, obviamente con tintos argentinos.

¿Cómo y cuándo fue tu acercamiento al mundo del vino?
A diferencia de lo que le sucede a la mayoría de las personas, yo empecé de grande a descubrir este placer y no precisamente en la mesa familiar, sino a través de reuniones y cenas con amigos. Hasta hace poco tiempo no era habitual que bebiera una copa de tinto o blanco con las comidas, pero sí era de comer muchos asados. Estos eventos también potenciaron mi gusto por el vino porque no se concibe un buen asado si no está acompañado de buenas botellas de vino.

¿Qué vinos argentinos son los que más te gustan?
El Malbec es el que más me apasiona. Es un varietal que no falla, que gusta a la primera copa y puede acompañar una infinidad de platos. No obstante, si no hay Malbec, el Syrah es el que sigue en mi lista de preferidos, un vino que también me gusta disfrutar.

¿Cuáles son los estilos que más te llaman la atención?
Más que hablar sobre estilos, te podría decir que, en general, los vinos que más me llaman la atención son los rosados. Me gustan sin muchos porqués.

¿Te divierte degustar nuevas propuestas?
Habitualmente cuando voy a una vinoteca a buscar alguna botella para mí no me arriesgo, prefiero apostar por lo seguro, lo que ya tengo probado y sé que no falla. El pedido incluye la marca y la variedad. No obstante, si salgo a cenar con la familia o con amigos, soy más aventurero: me dejo recomendar por el sommelier o asesorar por el chef según el menú que proponga.

¿Te gusta tener y guardar vinos?
Sí, mucho. La verdad que me regalan constantemente. Me gustaría tener una cava, no tanto por todo el rito y el tiempo −no tengo mucho− que implica la guarda en sí, sino más bien para tener siempre a mano alguna botella especial para agasajar a mis afectos cuando vienen a comer algún asado, o bien para obsequiar a los anfitriones de otros encuentros.

¿Qué vino bebiste anoche?
Para ser honesto te confieso que anoche cene con agua −se ríe−, pero tengo una muy buena excusa: hoy tuve práctica muy temprano. Aunque para no dejarte sin respuesta, te cuento el último vino que tomé: el FIN Malbec de Bodega del Fin del Mundo, un lujo bebible, un tinto Single Vineyard muy argento hecho a mi medida.

¿Cuánto fue lo que más pagaste por una botella?
La verdad que no recuerdo el monto, pero puedo confirmarte que fueron algunos cientos de euros por etiquetas únicas francesas, ejemplares prestigiosos que siempre hay que probar.