Consumo
4 preguntas a Pepe Martínez Rossel
Es uno de los enólogos argentinos que más saben de espumantes. Conocé qué opina sobre la actualidad de las burbujas locales y la proliferación de etiquetas de lujo en las góndolas.
La oferta de espumantes se multiplicó en los últimos años. ¿Cree que esto se debió a un mayor conocimiento de los métodos de elaboración o a una intención de las bodegas de agrandar el portfolio?
Entiendo que la oferta de espumantes se incrementó en los últimos años debido a una mayor demanda de estos productos. Dejaron de ser sólo la bebida de ciertos compromisos o festividades para integrar, en más de una oportunidad, la mesa cotidiana, tanto a modo de aperitivo como con comidas o postres. Ello trajo aparejado el incremento de la oferta de bodegas que tradicionalmente no elaboraban espumantes.
El consumo de espumante premium también ganó en protagonismo en los últimos siete años. ¿A qué cree que se debió esto?
En primer lugar, porque se recuperó, aun en pequeñas producciones, la elaboración de este tipo de vinos espumosos a través del método tradicional, el cual permite presentar en el mercado productos diferentes, con mayor complejidad y calidad. Así lo entendió el consumidor, que demanda para ciertas ocasiones productos de alta gama.
¿Qué podría decir de la evolución del consumidor?
Día a día, los consumidores están más informados y en condiciones de aprender y demandar productos distintos que satisfagan sus necesidades de acuerdo a la ocasión. Es notable el conocimiento que tienen sobre los métodos de elaboración, lo cual hace más selectiva la decisión de compra de parte de ellos.
¿Cuáles son las ventajas y desventajas que tiene la Argentina para lograr uvas para espumantes?
La Argentina tiene grandes ventajas para lograr uvas para espumantes de alta calidad por los diferentes climas y microclimas de las zonas productivas. No estar atados a una región nos permite explorar distintas características de los frutos, lo que hace aún más interesante la elaboración de vinos “base”. Como desventajas, no considero limitaciones en lo que a producción de uvas se refiere, sino al desconocimiento del mercado en cuanto a la potencialidad de nuestro país para producir espumantes con una calidad competitiva a nivel mundial. En los últimos años hemos logrado un reconocimiento importante como país productor de vinos tranquilos, no así aún con los espumantes. Será un trabajo que deberemos hacer entre todos. Para ello se necesita esfuerzo, seriedad y perseverancia.

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