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Más proyectos jóvenes, autorales e independientes

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Nota creada el 05.09.2011 Por El Conocedor Bookmark and Share

Alejandro Vigil y Matías Michelini presentaron los vinos de sus emprendimientos personales: El Enemigo y Passionate Wines, respectivamente, con los que expresan su necesidad de experimentar.

Ya se sabe que los jóvenes enólogos son quienes marcan cada vez más el rumbo actual de la enología argentina. En este marco, en el que se trabaja más en equipo que antaño, dos de los más destacados protagonistas de la nueva industria local presentaron días atrás sus proyectos personales. Se trata de Alejandro Vigil, director de Enología de la familia Catena, y Matías Michelini, quien se desarrolló como jefe de Enología durante años en Finca Sophenia (hoy sigue siendo su enólogo consultor) y actualmente se desempeña como asesor de varios establecimientos del Valle de Uco. E hicieron su reunión justamente en Gualtallary, privilegiado terruño de altura del que salen todos sus ejemplares.
Juntos, como para darle cierta cohesión a la tendencia, presentaron sus trabajos autorales e independientes. El primero lo hizo con sus etiquetas agrupadas bajo la bodega Aleanna, un emprendimiento que el enólogo tiene con Adrianna Catena, hija del bodeguero mendocino. Se trata de El Enemigo Chardonnay 2010, El Enemigo Malbec 2009, El Enemigo Syrah-Viognier 2009 y el Gran Enemigo 2008, un corte de Cabernet Franc, Petit Verdot y Malbec. Todos son ejemplares de gran nivel, algo alocados, con volátiles altas y Brettanomyces, pero con mucha fruta y concentración bien entendida, y claro, como es la regla en este excepcional winemaker, gran elegancia y complejidad como regla básica.
Matías Michelini, por su lado, mostró los ejemplares de Passionate Wines, el proyecto que lleva adelante junto a su mujer, Cecilia Álvarez. Allí el enólogo ostentó sus ansias innovadoras y su desenfreno por la investigación. Un buen ejemplo de ello fue el Montesco Parral 2010, una cofermentación de Malbec, Cabernet Sauvignon y Bonarda, elaborada con uvas provenientes de viejos parrones de la zona plantados en 1972, que dio como resultado un tinto romántico, fresco y sutil, de esos que se ven poco. Luego vinieron el Montesco Punta Negra 2011, un Pinot Noir fermentado en bines que luego se crió en un tonel de roble de 1800 litros de 1948, que Matías mandó a restaurar a un tonelero mendocino; más tarde el Malbon 2009, histórico corte argentino a base de Malbec y Bonarda. Por último, el Locura 2011, un experimento hecho en conjunto entre Michelini y Vigil cuyo nombre definitivamente hace honor al vino: es una total y completa locura. Son distintos lotes de Malbec y Cabernet Franc que fueron llegando paulatinamente a lo largo de los días a la bodega Zorzal, donde se vinificó este tinto. Así se fue llenando el tanque y las uvas de días atrás que ya estaban fermentando debían parar su fermentación para arrancar de nuevo con las que se incorporaban y así sucesivamente. Como es de imaginar, todos son vinos singulares y únicos, pero respetuosos a rajatabla de su terruño y de la genuina expresión de la fruta que allí nace. Son, sin duda, blancos y tintos que hay que probar; por suerte, ya se consiguen en algunas vinotecas de Buenos Aires.